LOU ANDREAS-SALOMÉ (Del libro Mirada retrospectiva. Traducción: Alejandro Venegas)
miércoles 8 de abril de 2009
LOU ANDREAS-SALOMÉ (Del libro Mirada retrospectiva. Traducción: Alejandro Venegas)
jueves 12 de marzo de 2009
Herencia de Cervantes
Milan Kundera, El arte de la novela
2 comentarios Posteado por Ana a las 8:12 PM
miércoles 22 de octubre de 2008
El miedo a los bárbaros
3 comentarios Posteado por Ana a las 11:33 AM
lunes 20 de octubre de 2008
La vida es eso
1 comentarios Posteado por Ana a las 4:08 PM
“No son optimistas, pero la poesía tiene la rara característica de concentrar la negatividad”.
José Emilio Pacheco en su reciente lectura en voz alta (Zócalo capitalino)
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/10/20/index.php?section=cultura&article=a13n1cul&partner=rss
1 comentarios Posteado por Ana a las 3:02 PM
martes 19 de agosto de 2008
4 comentarios Posteado por Ana a las 6:30 PM
martes 15 de julio de 2008
(6)
El día que no seas capaz
de adivinar
el azul en tus sombras,
arráncate los ojos.
2 comentarios Posteado por Ana a las 6:21 PM
viernes 13 de junio de 2008
Propósito: abandonar calurosamente al mundo a través de la palabra. Iluminar un atajo para que se aleje la más triste de las que soy. Que viaje, que grite, que viva. Si un día, después de todo, quiere regresar, la recibiremos a la entrada del laberinto.
6 comentarios Posteado por Ana a las 9:24 AM
lunes 9 de junio de 2008
*
0 comentarios Posteado por Ana a las 9:30 PM
miércoles 4 de junio de 2008
Juan Domingo Argüelles
1 comentarios Posteado por Ana a las 9:25 AM
La poesía de las emociones
0 comentarios Posteado por Ana a las 9:21 AM
lunes 2 de junio de 2008
domingo 25 de mayo de 2008
Carolina, Composição: Chico Buarque
Carolina, nos seus olhos fundos guarda tanta dor/ a dor de todo esse mundo/Eu já lhe expliquei, que não vai dar seu pranto/ não vai nada ajudar/ Eu já convidei para dançar/ é hora, já sei, de aproveitar/ Lá fora, amor, uma rosa nasceu/ todo mundo sambou/ uma estrela caiu/ Eu bem que mostrei sorrindo, pela janela/ ah que lindo/ Mas Carolina não viu/Carolina, nos seus olhos tristes, guarda tanto amor/ o amor que já não existe/ Eu bem que avisei, vai acabar/ de tudo lhe dei para aceitar/ Mil versos cantei pra lhe agradar, agora não sei como explicar/ Lá fora, amor, uma rosa morreu/ uma festa acabou/ nosso barco partiu/ Eu bem que mostrei a ela/ o tempo passou na janela e só Carolina não viu.
Carolina/ en sus hondos ojos lleva tanto dolor/ todo el dolor de este mundo/ Yo ya le expliqué que ofrecer su llanto/ no servirá de nada/ yo ya la invité a bailar/ es hora, sí, de aprovechar/ Afuera, amor, nació una rosa/ todo el mundo bailó/ cayó una estrella/ Yo bien le mostré, sonriendo por la ventana ¡ah, qué lindo!/ pero Carolina no vio/ Carolina/ en sus ojos tristes/ lleva tanto amor/ un amor que ya no existe/ Yo bien le dije que todo acabaría/ le dí todo para que aceptara/ Mil versos canté para agradarle/ ahora no sé cómo explicar/ Afuera una rosa murió/ acabó una fiesta/ nuestro barco partió/ Yo bien le mostré al tiempo, que pasó en la ventana/ y sólo Carolina no vio.
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viernes 23 de mayo de 2008
Anotaciones 9
Mi vida
es tan fuerte
que parece
que pende
de
un
hilo
de
saliva.
Esta noche le preguntaré al ángel si estaba insomne o deliciosamente ebrio.
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Anotaciones 8
Debo escribir el libro que tengo en el corazón
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miércoles 14 de mayo de 2008
Anotaciones 7
Silencia tu cuerpo y oculta tu voz una sola noche. En mi mente correrán todos los forasteros, perseguidos o con ganas de quedarse.
Desaparece dos días, una hora, una tarde, y te habrás ido con ellos de mi vida, también para siempre.
3 comentarios Posteado por Ana a las 9:46 AM
martes 13 de mayo de 2008
Anotaciones 5
El llanto sangra
literalmente
cuando traduce la soledad
del corazón.
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lunes 12 de mayo de 2008
"y verdaderamente salvado sólo lo está quien nunca ha estado en peligro"
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domingo 11 de mayo de 2008
Alessandro Baricco. Tierras de cristal. Ed. Anagrama. p. 47.
1 comentarios Posteado por Ana a las 1:21 PM
miércoles 23 de abril de 2008
Escritores, convocatorias, invitaciones, entrevistas, venta de libros, grabado, obra gráfica y ahora poetas jóvenes zacatecanos (¿se nota el entusiasmo?)
Visite
http://alforjapoesia.com/
7 comentarios Posteado por Ana a las 9:26 PM
martes 22 de abril de 2008
Niña y viajero
0 comentarios Posteado por Ana a las 2:03 PM
domingo 13 de abril de 2008
2 comentarios Posteado por Ana a las 8:16 PM
martes 8 de abril de 2008
Voces de arena (1)
Los días se aclaran, mi cuerpo musita canciones cada vez más alegres pero hay algo dentro que no cede. Yo pertenezco a ti, a todos los que miran; también a la ceniza que entra y sale por las noches, a causa de mi respiración.
¿Qué es el pasado?
¿Dónde están enterrados sus pies?
¿Quién es el encapuchado que los sostiene y no deja que se pierda la memoria?
0 comentarios Posteado por Ana a las 10:53 PM
martes 25 de marzo de 2008
lunes 10 de marzo de 2008
I*
Saludo a tu ombligo
con un gesto, escondida
entre sábanas
y regaños de la abuela.
En la calle redonda
tres mujeres se quitan la sal.
Preparan el vaso de leche
caido en tu sueño.
No despiertas:
los ojos se van
y tu cuerpo es un dios
que todo lo enturbia.
No hables Luisito,
las palabras dicen lejos.
No saben traducirte
cuando vives en silencio.
5 comentarios Posteado por Ana a las 10:55 AM
II*
la voz que te recorre
cuando bebes orina.
Tu padre viaja, perfora
Largartos, inventa razones
para amar en cualquier sitio.
La abuela ya dijo:
-Estoy harta de mirmarle.
Tía Hilda planea
marcharse en secreto
una vez caído
el penúltimo diente.
Soy el consuelo.
Estoy prófuga
de los errores familiares.
Creo en la inocencia del mago
si besa niñas de cristal
en la tienda de la orilla.
Rezo a diario y tú te quedas.
Rezo una vez a la semana
para que mi ceguera no se marche
y las manecillas corran
por encima de mis ojos.
* Fragmentos de una canción musitada en la primavera del 2008.
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jueves 6 de marzo de 2008
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miércoles 27 de febrero de 2008
¿Qué es lo vivido? (Dolores Castro)
(Fragmento, Editorial UAEM / IMC, 1989)
IV
Es el mar
que regresa después de huir mil veces.
Son los días y su paso de langosta
que devora el silencio.
Es el mar y los días:
son las horas de paso redoblado
y las noches fugaces
con sus lunas que crecen y decrecen.
Es el sol cotidiano y sus fulgores;
el cielo de la noche,
donde asoman sus ojos centenarios
muchas estrellas frías.
Soy yo
con una caja resonante
donde guardo preguntas.
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martes 26 de febrero de 2008
jueves 14 de febrero de 2008
miércoles 13 de febrero de 2008
"Ahora vive en Roma, pero con Turín conserva muchos lazos: esa asociación, su escuela de letras Holden. ¿La escritura no es una cuestión autodidacta? ¿Cómo se aprende en una escuela?
Escribir es como correr. Hay que tener talento, físico adecuado y determinación, pero si quieres ganar medallas en una olimpiada, necesitas un entrenador. Para un escritor que quiere vivir de eso, como profesional, lo mismo. Nosotros escogemos 25 estudiantes al año. Entre ellos, uno o dos, acaban escribiendo libros. Otros se dedican al cine, a la televisión, al periodismo, a la publicidad. Nosotros enseñamos a narrar, pero no decidimos quién se convierte o no en escritor, es cosa de cada cual. Para los que tienen mucho talento y se dedican de lleno a la creación literaria después, la escuela les sirve para huir de su soledad, les ayuda a confiar en sus capacidades. Escribir es un oficio, como hacer pan; entraña fatiga, pasión, cuidado, no tiene que ver con la inspiración, es artesanía.
Pero salir de la soledad no conviene a la escritura, resulta fundamental saber estar solo.
Es importantísima, necesaria, pero hay que saber defenderse de ella. Si no sabes tratar con ella, debes renunciar a vivirla. Escribir libros sin soledad? No, mejor dicho, escribir buenos libros sin haber estado solo es imposible."
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domingo 3 de febrero de 2008
Anotaciones (2)
A: "No te pasa nada que no puedas soportar" (cliché dixit)
R: Luego no vengas a preguntarme el por qué de tanta muerte (conciencia dixit)
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lunes 28 de enero de 2008
Anotaciones (1)
Hoy retrocedí como doscientos pasos y olvidé los deseos de encontrarme con el mundo. Mañana, cuando mis días terminen, no sabré nada, acaso dónde empezaba la ruta que iba hacia mí.
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viernes 11 de enero de 2008
4 comentarios Posteado por Ana a las 9:16 PM
martes 1 de enero de 2008
La historia en las palmas de las manos
"La delicia y el perfume de mi vida es la memoria de esas horas en que encontré y retuve el placer tal como lo deseaba." Konstantino Kavafis
Detrás de mí está la que nació para atormentarse a sí misma, para cortarse la sangre con cada suceso (triste o hermoso) de la vida. La que padece un autismo voluntario, aquella que todas las noches está segura de sufrir más que nadie en el mundo. La que da pasos hacia atrás, la que tiembla, la que adivina, la que da, la que ve, la que calla, la que sigue el ejemplo de los mártires.
Delante se posa la ligera, la que anda con un hilo alrededor de la cintura, la que pende de la única nube que no se hace agua. Ella es quien recuerda los olores azules de las calles, quien rie, quien sale al mundo, quien recibe; no teme al frío cuando se levanta o cuando toma leche debajo de la lluvia. Su corazón es una playa tranquila donde las barcas empiezan un mejor destino.
En medio estoy yo, eligiendo entre y una y otra, como quien elige entre dos hijas predilectas.
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jueves 20 de diciembre de 2007
Presentación de Regla de Tres
“El poeta, lo sabemos, no se hace solo. Sus lecturas, sus obsesiones, sus santos patronos de la poética, se van encargando de hacerle la vida menos escabrosa” dijo Margarito Cuellar al referirse a Regla de tres, de Javier Acosta, durante la presentación de las dos últimas ediciones de los libros ganadores del Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde.
4 comentarios Posteado por Ana a las 11:02 AM
viernes 14 de diciembre de 2007
jueves 13 de diciembre de 2007
Gran Gala de ópera: la historia de los "castrati"
Los días 12 y 13 de diciembre, a las 20:00 horas, se presentó en el Teatro Calderón una Gran Gala de Teatro a fin de conmemorar el 175 aniversario de la Universidad Autónoma de Zacatecas. La obra está inspirada directamente en “La historia de los castrati” de Patrick Barbier; Jorge Kuri –fallecido en 2005-, adaptó el texto como “De monstruos y prodigios”.
Una gran cantidad de público ocupó los asientos del teatro mientras 7 actores en escena y 13 creativos ilustraron la vida de un cantante de ópera denominado “castrati” y a partir de él la de otros que fueron representativos en la historia musical de Francia e Italia desde el medioevo hasta los inicios del siglo XX.
Raúl Román fue en la obra “Jean Paré”; Gastón Yanes “Ambroise Paré”, Javier Medina “II virtuoso”, Kaveh Parmas “Sulaimán”, Edwin Calderón “Baldassarre Galuppi”, Miguel Ángel López “Quirón” y Luis Fernando Villegas “Napoleón Bonaparte”. Representaron en escena a tres narradores, un maestro pianista, un cantante “castrati”, un joven castrado por accidente, perseguidores y perseguidos.
Pese a la manera en que hoy día se perciba a la castración –generalmente desagradable-, durante cientos de años se consideró una práctica noble en la medida que convertía a niños de carne y hueso en “ángeles” capaces de conmover al mundo con su voz, la cual, escuchándose sin conocer al emisor, podía confundirse con la de una mujer, un hombre y un niño al mismo tiempo.
El proceso de selección para que un niño estudiara en una escuela de música como “castrati” era arbitrario. Generalmente se buscaban entre la gente de campo; los padres enviaban a uno de sus hijos para mantener al resto, ya que, una vez convertidos en cantantes, eran muy apreciados sobre todo por las cortes reales y las iglesias, y recibían beneficios en abundancia, entre ellos los económicos.
Un mito destapó “De monstruos y prodigios” durante sus dos presentaciones en Zacatecas: la castración no impidió una vida plena a quienes se les practicaba. Incluso los “castrati” se consideraron perfectos donjuanes porque podían aparejarse tanto con hombres como con mujeres y en ellos no se veía el peligro de un embarazo. Seres perfectos, divinos, sobre el escenario despertaron pasiones en todo aquel que los escuchaba.
El debate comenzó en la época de la Ilustración: los “castrati” ¿eran artistas prodigiosos o seres monstruosos que desafiaban los mandatos de la naturaleza? En la obra teatral, fueron los Enciclopedistas Rousseau y Voltaire quienes renegaron de las orquidectomías practicadas con finalidades “superfluas”.
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lunes 5 de noviembre de 2007
Visite por favor
http://www.letralia.com/175/letras11.htm
2 comentarios Posteado por Ana a las 9:27 AM
domingo 14 de octubre de 2007
El oráculo de El principito
Antoine de Saint Exupery. El principito. Capítulo 5.
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domingo 30 de septiembre de 2007
Poema XXXVI de Kenneth Rexroth
"Estoy triste esta mañana.
La niebla era tan densa
Que no pude ver tu sombra
Cruzar frente a mi casa."
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viernes 21 de septiembre de 2007
2 comentarios Posteado por Ana a las 2:37 PM
martes 18 de septiembre de 2007
viernes 14 de septiembre de 2007
3 comentarios Posteado por Ana a las 11:14 AM
lunes 3 de septiembre de 2007
La casa en el laberinto

No soporto el abandono. Voy como esa Ariadna que usted dice, sí, soltando poco a poco mi hilo dorado para que me encuentren, pero lo que no sabe es que estoy pendiente de cuánto lo estiran, las presencias se miden así: si no jalan suficiente, el asunto deja de tener importancia. Le suelto unos metros más si se pierde, corro y a ver si me alcanza. Entienda que estoy huyendo de mi padre, entienda que el sólo hecho de ayudarle a usted para encontrarme es ya una traición que yo me hago. En el centro está el Minotauro. Rodeo temerosa el laberinto, usted sabe en el fondo que no deseo encontrarme con él, que quiero que usted venga, pero el laberinto es mi casa, entiéndalo así. No sé si pueda o no matar al monstruo, en esta parte de la historia es difícil tan sólo pensarlo. Si quiere entrar no suelte el hilo, aunque vaya lejos hágame saber que lo sigue, estírelo, mire que mis manos lo sufren todo, mire que mi corazón es de agua y está puesto en ellas siempre. Mire que camino, mire que el miedo facilita la decepciones profundas. Mire que soy como una niña. Necesito hechos y palabras. Lo que necesito es que me atiendan y me salven. Mire que me pierdo, mire que voy.
3 comentarios Posteado por Ana a las 2:34 PM
martes 28 de agosto de 2007
Insomnio
Habrá que recurrir a los besos evaporados,
a las lunas rozándose en cada uno de ellos,
y luego, ahora si, tratar de dormirse.
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lunes 27 de agosto de 2007
Nahui Olin by Matías Santoyo
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domingo 26 de agosto de 2007
miércoles 15 de agosto de 2007
"Soy dos, y ambos mantienen la distancia
-hermanos siameses que no están unidos."
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domingo 12 de agosto de 2007
El western es mejor que la vida
Seguramente para el Kid Bonachón y su archi enemigo el Malvado Vil, cada minuto es interminable, pero a quienes los miran del otro lado, sentados cómodamente en una sala y en completo anonimato, les invade el sopor de la certeza. A nadie le cabe duda: el héroe justiciero saldrá victorioso mientras el adversario muere, devolviendo así la paz a un pueblo olvidado, cuyas rutas se confunden con el polvo. A pesar de la desgracia ocurrida esta y cada vez que hay una historia western en el cine, permanece la sonrisa, porque se sabe que habrá un final. ¡Qué suerte! Esas cosas sólo pasan en las películas de vaqueros.
El cine es una estructura entretejida, donde cada elemento contribuye a nuestro pacto con la fantasía, desde la disposición adquirida una vez que elegimos la película, hasta el edificio poco habitual que nos da entonces el abrigo. Las salas de cine, antiguamente magnánimas, impregnadas de lujos arquitectónicos, elitistas; ahora llenas de colores chillantes, con fuente de sodas e incluso aires de tianguis dominical. Todo está dado para el encuentro; en este espacio es posible encontrar o redescubrir otros mundos, regresar en el tiempo, recorrer doscientas ciudades en pocas horas, encontrarse con otros o incluso con nosotros mismos.
Nos convertimos en presa fácil de lo que se proyecta. El cine permite conciliar otra faceta de nuestra vida, observarnos de lejos, que nos demos cuenta de las bondades o las penurias de nuestra existencia. Vemos a través de los ojos del otro cómo todo pude ser imperfecto, incluso horroroso, y con esta visión podemos justificar un profundo desencanto y una melancolía inagotable. O puede suceder al contrario, que otra mirada sea la que descifre la nuestra, y entendamos que el alma puede transformarlo todo, y así, que los momentos difíciles nunca fueron más que contratiempos de una vida maravillosa, llena de magia.
“No podemos vivir sin historias”, es esta la mejor justificación –y pretexto- para no abandonar el cine, se sostenga o no de fórmulas. Los gustos varían, pero lo cierto es que cada tipo de historia encierra sus bondades. Al cine de autor lo saboreamos sin certezas; aunque lo deseemos, es imposible la predicción. El film avanza, cada escena es un signo que nos invita al análisis, la interpretación. Vamos construyendo nuestra película conforme ella se devela ante nosotros. Y entonces, cada nuevo camino trazado es una incitación a cambiarlo todo en la construcción que teníamos apenas un segundo antes. Esa es la delicia.
En el cine denominado “de género” por otro lado, es posible presenciar un asesinato a sangre fría, al igual que los azares de una relación amorosa, y sufrirlos con calma, sí, sufrir serenamente. Sabemos de antemano que el camino irá, al fin, hacia algo seguro, que los personajes, luego de una vida tortuosa, se encontrarán y todo será diferente, tanto que se disolverán los malos ratos y eso nos contagia una promesa. El gozo es que estas películas nos atrapen, nos envuelvan, nos hagan sufrir con ellas, para después otorgarnos el descanso cuando todo termina.
El western, al igual que las comedias románticas, las películas de horror y las de suspenso, quizá los tipos de película más vistos, en su calidad de proyección y de pacto fantástico, son mejores que la vida porque representan el deseo. Son historias que quisiéramos o no vivir realmente, pero que de la voluntad no dependería vivirlas. En pantalla hay, casi siempre, situaciones inalcanzables que podríamos armar, posiblemente, si alguien se dedicara a captarnos para editar los mejores fragmentos y convencernos a nosotros y a los otros de que es eso nuestra vida. Pero en la imposibilidad está el encanto, la situación sería distinta si todos tuviéramos una vida como las que se cuentan los films.
El cine es un arte de gran belleza: nos ofrece, además de sus recursos, la captura de un instante. Ese retrato nos envuelve porque muestra el fragmento con mayor emoción, depurando de lo que nos pudiera ser irrelevante. Se trata de presenciar los detalles más significativos en la vida de los protagonistas, para compartir o incluso doblar las emociones que atraviesan ellos. Así, aunque nos adviertan la mediocridad del personaje, seremos testigos del minuto exacto en que se transforma, y disfrutaremos la metamorfosis junto a él, con la satisfacción de haberle reconocido antes de que llegara su golpe de suerte.
En su edición agosto-septiembre de 2006, la revista Tierra Adentro dedica sus páginas a los quehaceres del cine, y en cada línea se guardan los nombres y las perspectivas de jóvenes promesas, así como de investigadores experimentados, no sólo en el área del cine, también de las artes plásticas y de la literatura, quienes nos describen el universo que hay tras la pantalla grande, nos hablan de los elementos que lo constituyen, de su impacto, de las emociones que pueden provocarnos, e incluso nos develan secretos de la expresión cinematográfica en tanto arte, y de nosotros mismos, revelándonos qué es lo que involucramos cada vez que asistimos a una sala.
Son los expertos quienes nos caracterizan las mejores películas, a juicio las desgajan y las clasifican, para luego voltear el rostro y enseñarnos cómo hacer lo mismo sin sufrir en el intento. El critico, por su parte, nos confiesa sus rutas, sus decisiones y enemistades, y habla de cómo es que ha forjado su personalidad, siempre en función de su trabajo. Los investigadores se colocan ahora del otro lado para comprender al espectador, y remitirnos a experiencias compartidas. En la sección de fotografía, se nos ofrece un reencuentro con esos palacios donde nuestros padres y nuestros abuelos vieron su primera película, posiblemente uno de esos palacios sea el lugar donde se conocieron. La intimidad está en cada parte de esta revista.
Placer es la palabra que ahora nos remite al cine, y es también el mejor adjetivo de este número Tierra Adentro. Está el placer –y el reto- de recordar cuál fue nuestra primera película, el placer de meditar nuestras experiencias sobre el cine y el de ver el film a través de los ojos de otros, porque ahí estamos, muchas veces, nosotros mismos. Es esa belleza a la que responde la creación cinematográfica que nos conmueve; encontramos a los autores en ese lugar, compartiendo sus deseos para que veamos los nuestros reflejados en la pantalla. Y nosotros permanecemos en la búsqueda y la construcción de lo que somos y lo que queremos cada vez que presenciamos algo, con ese ánimo del vouyerista que disfruta sin tocar, atravesando la mirada en un momento que no es suyo, pero que al contemplarlo, de muchos modos ya le pertenece. Es indudable que cada película tiene mucho de nosotros o viceversa, porque nos refleja silenciosa y sonriente, aunque apenas le hayamos conocido.
Acudir al cine es un encuentro constante con lo que no podremos vivir, y en ese ínter hay un diálogo entre los autores y su público, en la medida que las películas reflejan, de mayor a menor grado, los deseos de unos y otros. Se plantea un deseo desde que nace, y se vuelve otro cuando la película es observada. Ahí radica el encanto. El ánimo del vouyerista que disfruta sin tocar, sólo inmiscuyéndose, atravesando la mirada en la casa del vecino, para ver algo que no es suyo, pero que al contemplarlo, de algún modo también le pertenece. En este sentido el cine se acerca y aleja de nosotros mismos, primero porque representa un deseo que responde a nuestra intimidad, y luego porque es en la proyección donde nos podemos ver reflejados, en una especie de desdoblamiento, para darnos cuenta de cómo marchan nuestras vidas.
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domingo 22 de julio de 2007
lunes 16 de julio de 2007
Diario de sueños 3
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miércoles 11 de julio de 2007
Diario de sueños 1
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sábado 7 de julio de 2007
lunes 2 de julio de 2007
jueves 21 de junio de 2007
miércoles 13 de junio de 2007
Negro y blanco
"Los momentos son como bastones: mitad blancos y mitad negros.
No ordenes tu vida por medio de dibujos hechos con las mitades blancas.
Pues encontrarás en seguida los dibujos hechos con las mitades negras.
Que cada negrura esté atravesada por la espera de la blancura venidera."
El libro de Monelle. Marcel Schwob
Negro y blanco.
La desilusión y la espera.
así pasa en el vacío,
también en los llantos decisivos,
en las líneas moribundas
de este animal en llamas.
Excelente fotografía de http://www.afondo.org/
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miércoles 6 de junio de 2007
Recuerdo para un 23 de octubre
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viernes 18 de mayo de 2007
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domingo 13 de mayo de 2007
La poesía de Nemer Ibn (tomado de su libro La noche de los monosílabos)
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jueves 3 de mayo de 2007
martes 6 de marzo de 2007
Por razones de melancolía y de cansancio, este blog estará de vacaciones por tiempo indefinido...
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domingo 25 de febrero de 2007
Un libro que debe leerse
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domingo 11 de febrero de 2007
La deuda que tiene el mundo
"Aguante usted el ser calificada de nerviosa. Pertenece usted a esa familia magnífica y lamentable que es la sal de la tierra. Todo lo grande que conocemos nos viene de los nerviosos. Ellos y no otros son quienes han fundado las religiones y han compuesto las obras maestras. Jamás sabrá el mundo todo lo que se les debe, y sobre todo lo que han sufrido ellos para dárselo."
Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, III.
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lunes 5 de febrero de 2007
La deuda que tiene el mundo
Marcel Proust. En busca del tiempo perdido, III.
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Rudimentos de una poética
Dice Rainer María Rilke en sus cartas que casi todo lo que vivimos pertenece al reino de lo indecible. Existen aún muchas sensaciones aún no descritas, aunque a todo el mundo le hubiesen sacudido alguna vez los huesos. Posiblemente no faltan las palabras sino la forma más cercana para referirse a lo no dicho, para eso -lo podemos constatar en la obra rilkiana- se requieren grandes esfuerzos, pues hacer un hallazgo tan profundo que concierna a la vida humana en el que se traduzca un sentimiento que aún no se nombraba, es un acto que pertenece por excelencia a los poetas, verdaderos conocedores de las emoción.
Yo no pretendo con esto hacer labores de escritor, sino que aspiro a conocerme a mi misma y a mis posibilidades con el lenguaje porque sé que gran parte de mi aún pertenece a los silencios. Quisiera un día, por supuesto, alcanzar un dominio sobre el lenguaje y utilizarlo en la escritura, esa es una de mis metas, pero la realidad es que entre más se avanza en el conocimiento y más se comprende la dificultad del idioma español, menos esperanzas se tienen de alcanzarlo, pero creo que esa especie de “angustia” es el elemento necesario para no desertar y obtener buenos resultados.
La meta es empezar con mis propios silencios, arrancarles lo que sea posible, siempre a favor de mi comunicación interna y la que tengo con los demás. Si se habla de lo inaprensible, quizá las palabras sean entre todo la única certeza y el buen uso de ellas puede servirnos como una herramienta “práctica” para adquirir y transmitir conocimiento, sea cual sea su naturaleza. Es para esto, para darle batalla al silencio y robarle un poco de música, para lo que me sirve el lenguaje.
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jueves 18 de enero de 2007
Vida, obra y muerte del pájaro que con la pata izquierda le da vueltas al mundo
Lo descubrió por accidente, ritmos del corazón guían su pata izquierda. Un dos tres, un dos tres, y un espasmo revierte el ruido y el silencio. Invade la música.
El pájaro rie de quienes observan las estrellas, no entiende la astronomía. Un desliz de su pata en la entraña polar y ya está, el mundo gira. Eje igual a pata y rotación.
Ahora hay tres notas de charleston en sus dedos. La tierra baila ese compás. El movimiento es ritual de alegría y nadie sabe a dónde irá el mundo si un latido se detiene; nadie sabe qué será del mundo cuando la música y el pájaro recuerden que existe la pata diestra.
Imagen tomada de www.arteuy.com.uy/CaubarrereO/odile21328g.htm
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lunes 8 de enero de 2007
Apocalipsis

que maquilla el tiempo
¿se romperá?
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domingo 31 de diciembre de 2006
Poema para terminar el año

Ámame
En este instante somos
Las personas más felices
Sobre la tierra.
Marichiko, Kenneth Rexroth
Kenneth Rexroth, Marichiko
Gracias a todos aquellos que han hecho de cada día un evento inolvidable. Les quiero profundamente y les deseo lo mejor, no sólo hoy sino siempre. Feliz año 2007.
3 comentarios Posteado por Ana a las 3:17 PM
martes 26 de diciembre de 2006
La naturaleza de la huríe

"eres niña bajo el sortilegio de la luna eres flor de las
fogatas
eres el diablo pero más hermosa más terrible
y tu solo aliento escalda mis labios lívidos"
Fragmento del poema "X" de Jorge Esquinca
p.d. Si alguien conoce a Jorge Esquinca podría presentármelo, sería un gran regalo de navidad, reyes magos, cumpleaños, etc. no pediría algo más.
2 comentarios Posteado por Ana a las 3:33 PM
sábado 23 de diciembre de 2006
Alterego
La mujer transparente y oscura, celosa porta la belleza y también su propio caos. Con cuatro brazos construye, el resto es para desenmascarar las trampas del recuerdo. Aún muerta desconfía de todos los cadáveres.
¿podrían ser tus brazos el aliento que has robado al mundo, o será que el mundo existe sólo por haber percibido el aroma de tus manos?
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sábado 16 de diciembre de 2006
viernes 1 de diciembre de 2006
Actividades culturales
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martes 28 de noviembre de 2006
A mi propio pie, que me deja y se adelanta...
A veces, cuando me aman, el empeño es borrar la oscuridad en mi sonrisa, o el tiempo exagerado que dura mi silencio, y cuando mis ojos brillan como ahora, les asusta la posibilidad del llanto.
No deberían preguntarse cómo o qué tan duros fueron otros tiempos, tampoco deberían pensar en cómo hacer que los olvide. Yo misma he sido muchas, y al paso de los años con todas ellas se ha construido lo que soy.
Deberías pues, amarme por esta mirada perdida, envuelta en un gesto cada vez más ausente, deberías besar cada una de mis lágrimas y abrazar mis episodios más tristes y mis errores graves. Deberías esperarme, no avanzar solo, sin mi.
A fin de cuentas ¿no es por todo el pasado -igual el tuyo que el mío- que ahora estamos aquí, en el mismo camino?
*Fotografía de mi talentoso cuate Hector García, "Entre los pies de San Ignacio" Guadalajara.
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domingo 12 de noviembre de 2006
La diosa niña

Extiende sus manos, húmedas luego de tocarse el rostro. Algunas batallas ha perdido, delante de sus ojos temblaron, alguna vez, no pocos mares. Sin embargo el llanto no responde a la negrura del eco pasado, no responde a la conmoción ni a la tristeza. Cada lágrima es por las últimas sonrisas, pues en ellas no existió medida para el tiempo. Si es que la nostalgia no es realmente vivir en pasado, sino anhelar ese in illo tempore donde cada uno puede amar y pertenecer libre a todas las cosas, la niña se entrega a los licores de su propia agua salada; le vuelve frágil saber que tiene una felicidad genuina.
La muchacha escapa a sus deberes fingiéndose lejos. Debe entregar su aroma, legendario consuelo inaugurado por los dioses. Sólo ella conoce la tesitura de su alma y la antigüedad en la negrura de sus ojos, es por eso que huye, pues teme decir a los sacrificados que ella es aún más débil, quizá tanto como un pájaro erguido en la sombra. A pesar de todo sigue ahí, con su diadema de flor, sonriendo al hombre que no duerme en los calores de la noche y enamorado bebe canciones de luna, pues sólo en él hay muchos tipos de respuesta, aunque sea él quien pregunte y ella quien deba responderle.
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domingo 1 de octubre de 2006
A la niña que duerme
La primera vez que huiste yo recorrí contigo los campos, y fue ahí que supe de tus manos tristes, siempre juntas, atrapando la desesperación del abandono. Te creías desamparada, y yo, Liolia, quise reprocharte el obstinado silencio, decirte que volvieras la cara, que tu padre, arrepentido te miraba como adivinando tus rutas, pero tú no darías pasos hacia atrás. Entonces niña, sólo te miré y lloré contigo, pues reconocí y sentí mía tu tristeza
Ahora, mi pequeña, después de tantos años, estás frente a él, pero no puedes alcanzarlo. Es posible que ni siquiera lo sepas, pero yo Liolia, que te miro desde lejos, veo tus dedos incándose en la niebla cada vez que crees reencontrarte con alguna imagen. Entonces me avergüenzo porque no deseo confesártelo, pues ahora que eres má delicada y hermosa que cuando te fuiste, no te reconozco, no puedo evitar esta idea: eres otra, lo que veo ahora es sólo un espejo engañoso, la mentira de un buen recuerdo.
Él no descansará hasta dar contigo, te busca siempre con la cabeza abajo; va seguido de las otras niñas que no conoces y son tus hermanas, preguntando dónde vieron encendida la última de tus lámparas. Para los que te buscan no hay consuelo, y tu padre, al igual que tú, a veces se detiene, paralizado. Se propone atravesar el mundo con los ojos y toparse contigo, pero como hoy, Liolia, aunque estén frente a frente no van a tocarse. Así serán los días, hasta que no decidas revelar a los tuyos alguno de tus secretos.
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lunes 25 de septiembre de 2006
martes 19 de septiembre de 2006
La impotencia
A ti, que me dejas existir en las sombras, niño memoria, un abrazo rotundo, con la mano abierta y los ojos cerrados.
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viernes 8 de septiembre de 2006
viernes 1 de septiembre de 2006
La huida (mi sueño en menos de 400 caracteres)
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sábado 26 de agosto de 2006
La mano danzarina

Pensaba en la blancura y en esta certeza: su reino existe. Si para alguien como la pequeña Monelle esto ya es un motivo debe ir hacia allá, pero nunca sola. ¿Es que detrás de todas las rutas nubladas y temibles, no está una mano ajena, pero muy cercana, que sabe el secreto, los verdaderos deseos de Monelle? si no los sabe, al menos desea saberlos, porque los presiente en magnitud. Esa mano es quien se mueve, es la misma que existe detrás de cada historia obscura, la mano blanca, cercana y ajena, tejiendo silenciosas rutas.
A El libro de Monelle le falta nombrar su propia mano, pero existe, está ahí de modo que es ella quien hilvana los deseos, urga en lo secreto y le permite a ella, la triste niña, alcanzar el reino blanco. La mano es en realidad el alma de aquel reino.
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jueves 17 de agosto de 2006
La mejor de mis recomendaciones
Marcel Schwob (1867 1905)
Por Ana Carolina Corvera García
Sobre las turbaciones y los espasmos, el también autor de Vidas imaginarias no hubiese escrito palabra favorable, acaso alguna vez haría sólo una advertencia que rezaba “la timidez –en su calidad dubitativa- es la madre de todas las mediocridades”. El no vacilar es lo que Schwob alabaría, pero ¿cómo mantener la serenidad, ante un libro como el de Monelle? ¿cómo no detenerse y flaquear ante cualquiera de sus hermanas, esas que son todas y y una al mismo tiempo? Pareciera que el libro está hecho para ser una encrucijada, en la que se evidencia todo aquello frente a lo que no debemos detenernos.
Construído entre el aforismo y la prosa poética, el libro de Schwob es aún joya desconocida. Ya en un prólogo José Emilio Pacheco lo mencionaría, recordando al magnífico escritor francés como un inventor incluso de su propio destino, al momento de (pre)destinar, según su temperamento, una obra con valor universal a un casi total olvido, y es que Schwob ha alcanzado, sin embargo, “el mayor y el único verdadero triunfo al que pueden aspirar los escritores: entrar en comunicación íntima con unas cuantas personas que se acercan a sus libros”. [1]
Monelle, la pequeña vendedora de lámparas, aparece solamente cuando el silencio le guía hacia alguna pena; es hermosa, no por la finura de sus rasgos, cuyas características por cierto son desconocidas, y tampoco por la nobleza de sus sentimientos. A ella, la pequeña prostituta que es una y todas sus hermanas a la vez, la embellece su presencia noctura, onírica, siempre distante y a pesar de todos, fugaz. Monelle aparece siempre en el momento adecuado, cuando no hay ni voces ni recuerdos. En cuanto se asoma alguna idea, ella se va.
Y es que Monelle es dueña de un secreto que es preciso descifrar; no es causalidad el que jamás esté junto al sopor de las luces, sino únicamente en las noches, pues es en ellas donde comienza el verdadero camino, en el que el juego, los olvidos y la idea de verdad cobran nuevos significados. Ahí, en esas tres palabras está quizá por completo el secreto de Monelle, un secreto que no deja de provocar espamos, de ponernos tímidos con la fuerza de los aforismos porque su perspectiva del mundo es cruel a ratos pero cierta, y porque lo oculto está al mismo tiempo grande y claro en el transcurso de las páginas.
El recorrido se hace a través de cada las de hermanas, que son todas y al mismo tiempo sólo una, pequeñas diosas que con su terrible pureza nos llenan de espanto: pocos pensarían que en un silencio infantil estuviera la satisfacción de una muerte segura, o que durante el juego una nuca lechosa y delicada escondiera todas las sensualidades y que ahí hubiera claros indicios del secreto, de la verdad. Los personajes podrían parecernos ajenos en un principio, sin embargo, es tan sencillo entrar en comunión con cada uno, por más terrible y hasta insospechado que nos parezca porque las suyas son de las más puras inclinaciones humanas. Cada relato entreteje una metáfora que está ahí, oscilando tranquila, a la espera de saber cómo es ella misma un delicioso misterio.
[1] Prólogo a “La estrella de madera”. Revista Fractal.
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domingo 13 de agosto de 2006
Encuentro 1: generalidades
F. Nietzche
Me gusta el danzón y el rubor grasoso de las palomitas. El silencio me parece el mejor de todos los lenguajes, a diario lo practico. Las cosas entrañables siempre llevan las palabras simple, dulce, delicado y terrible. Prefiero la noche, ahí el aire no es como acostumbra, a veces, cuando nadie lo piensa, es mucho más ligero y nos hace creer que todo es posible, lo mejor es que el efecto puede ser duradero. Mi rodilla izquierda es la única que baila, chachachá para ser precisos, a la derecha le gusta seguirme con las percusiones. El corazón, me lo han dicho, lo tengo de agua: oscila casi siempre y es adicto a la contradicción.
Los insectos – sabes de mi afición a los insectos- son más que seres, situación extraña, les amo y les temo, como se hace con lo puro e inmutable, lo que es ley.
Me acerco cada vez a la puerta. Lo dejo aquí, por ahora. No deseo entorpecer esta creencia: el secreto siempre ha estado vacío.
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La terrrible búsqueda

"Era una hermosa noche de otoño de veloces nubes. La luz, incierta, era justo lo bastante paciente para que Bohusch pudiera reconocer una lápida de mármol en la que podía leer, entre las crecidas ramas “Bitezlav Bohusch, portero ducal”. Y cada vez que el pequeño leía esto se ponía a cavar ávidamente, con las uñas, en la hierba y la tierra hasta que sentía un cansancio cada vez mayor, y el aliento de la tierra húmeda se hacía cada vez más pesado y nebuloso, y sus uñas empezaban a rechinar sobre la madera lisa del gran ataúd amarillo. Y se veía entonces de rodillas sobre el ataúd, en la sombría fosa, permaneciendo indeciso durante unos segundos. Hasta que encontraba, por fin, una solución: sin duda podría romperse esa tabla golpeando con la cabeza, igual como podía romperse un cristal. ¿No se habían reído siempre de él por lo duro de su cabeza?
Pues al menos iba a servirle para esto. ¡Crac! La tabla cede como un cristal, y Bohusch tiende su mano ardiente, saca de esa húmeda oscuridad el pecho de su padre y reviste con él, como con una coraza, sus tímidos hombros, vuelve a tender la mano y busca, busca con dedos convulsos, emplea también la otra mano, y no alcanza a comprender por qué sus dos manos que sangran no logran encontrar la voz de su padre."
Rainer María Rilke. El rey Bohusch.
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Dulce y terrible, la exquisita combinación

"Reinó un breve silencio, que yo corté con las palabras siguientes:
Esto me hace pensar en una jovencita. Puede decirse que, durante los primeros diecisiente años de su clara vida, ella no hizo sino mirar. Sus ojos eran tan grandes y tan personales, que todo cuanto recibían lo gastaban ellos mismos, y en todo el cuerpo de esta criatura joven, la vida se desenvolvía independientemente de ellos, alimentada de ruidos sencillos e íntimos. Pero, al finalizar aquella etapa, no sé qué suceso demasiado violento desordenó aquellas vidas distintas que apenas se tocaban: los ojos horadaron, en cierto modo hacia el interior, y todo el peso de afuera cayó, a través de ellos, sobre el obscuro corazón; y cada día se abismaba con tal fuerza en esas miradas altas y profundas, que, al fin, el corazón estalló como un vaso dentro del pecho angosto. Entonces, la jovencita se volvió pálida; se marchitó; buscaba la soledad para meditar. Y, por fin, obtuvo aquel silencio en el que los pensamientos no son perturbados por nadie.
-¿Qué? ¿Murió? – preguntó mi amigo, dulcemente, con la voz un poco ronca.
- Se ahogó en un estanque tranquilo y profundo, en cuya superficie se formaron muchos círculos que se ampliaron lentamente, hasta llegar a los nenúfares blancos, de modo que las flores, al ser bañadas por el agua, se hermosearon"
Rainer María Rilke. Historias del buen Dios.
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sábado 5 de agosto de 2006
Mi discreto mugido

"...Sin poner en esta estancia unas esperanzas concretas, para la menor de las cuales me siento demasiado exhausto..."
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miércoles 2 de agosto de 2006
Confesiones a Benvenuta
París, 17, rue Campagne Première
1° de febrero de 1914
Interrumpe una carta a la mañana y dice:
Más tarde
Justo en ese momento llegó la femme de ménage para limpiar todo; muy lenta, llena las mañanas con nuevos chismes y no piensa siquiera que uno puede no querer escuchar. De esta manera uno permite que lo rieguen durante un rato, como a una planta en maceta, confiando en que la conocida generosidad de la naturaleza hará que esta humidité de algún modo contribuya a hacerlo crecer. Hélas, chère amie, estos personajes menores admitidos en la casa por su probada habilidad para para manejarse con los fastidiosos quehaceres domésticos, ¡de qué manera pueden convertirse en fuentes de ruidos, en un fastidio, en una verdadera molestia! Es como si uno hubiera comprado una serie de felpudos solo para tropezar con ellos en cuanta ocasión se presenta. Para abreviar hice lo que hago todas las mañanas después de haber sido regado lo suficiente: me desbordé.
(Fuente: Rainer Maria Rilke. Cartas a Benvenuta. Leviatán)
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viernes 28 de julio de 2006
Me encanta la rola

La chica de Ipanema (versión Jarabe de Palo)
¡Feliz cumpleaños Ox! Bossa, en honor a tí
Mira qué cosa más linda
más llena de gracia
es esa muchacha,
que viene y que pasa
con su blanceo
camino del mar.
Niña de cuerpo dorado
del sol de Ipanema,
con su balanceo
es todo un poema
la chica mas linda
que he visto pasar.
¡Ay! ¿por qué estoy tan solo?
¡Ay! ¿por qué me siento triste?
¡Ay! la belleza que existe,
belleza que no es solo mía
que ahora pasea solita.
¡Oh! vida mía si supieras
que cuando tu pasas
el mundo entero
se llena de gracia,
con tu balanceo
camino del mar.
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viernes 21 de julio de 2006
miércoles 21 de junio de 2006
viernes 9 de junio de 2006
viernes 2 de junio de 2006
Paraíso

Y pensar que la cosa puede ser así, correspondiendo a este amor mudo, a esta amorosa indiferencia del mundo.
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domingo 21 de mayo de 2006
Un tributo a la siempre libre, la mujer del sol

"Independiente fui, para no permitir pudrirme sin renovarme; hoy, independiente, pudriéndome me renuevo para vivir. Los gusanos no me darán fin -son los grotescos destructivos de materias sin savia, y vida dan, con devorar lo ya podrido del último despojo de mi renovación- Y la madre tierra me parirá y naceré de nuevo, de nuevo ya para no morir...."
Nahui Olín
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martes 9 de mayo de 2006
Las enseñanzas de Monelle

"Mira: todo momento es una cuna y un ataúd: que toda vida y toda muerte te parezcan extrañas y nuevas.
La rosa de otoño dura una estación; cada mañana se abre; todas las noches se cierra.
No ensucies tus manos en los cauces gastados. Purifica tus dedos en las aguas nuevas.
No te legues nada a ti mismo: ni placer ni dolor.
No seas esclavo de ropaje alguno; ni del alma ni del cuerpo.
Nunca golpees con el mismo lado de la mano.
Cuando dejes tus ropas por la noche, despójate de tu alma diurna; desnúdate en todos los momentos. Toda satisfacción te parecerá mortal. Fustígate de antemano.
No mires detrás de ti. No mires demasiado delante de ti. Si miras en tu interior, que todo sea blanco.
No te asombres de nada por la comparación del recuerdo; asómbrate de todo por la novedad de la ignorancia.
No temas contradecirte; no hay contradicción en el momento.
No ames tu dolor, puesto que no ha de durar.
Reflexiona acerca de tus uñas que crecen y de las pequeñas escamas que se desprenden de tu piel.
Contempla al unvierso como un atomista.
No resistas a la naturaleza. No apoyes sobre las cosas los pies de tu alma. Que tu alma no vuelva su rostro como lo hace el niño malo.
Sé olvidadizo de todas las cosas." *
*Fragmentos El libro de Monelle, Marcel Schowb
*Fotografía "La procesión va por dentro" Andrés Romero, Colombia. Talentazo, ¡gracias!
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jueves 4 de mayo de 2006
De aristocracias...

"La aristocracia del silencio y su costoso anillo de soltero: la escritura."
Si algún tipo de aristocracia tuviera que admirarse en toda su grandeza, sin duda escogería la del silencio. Elegante y sabio; crudo y sincero, infalible... ¿Qué mejor trabajo sino estar a su merced? ¿Cuál otro mérito existe tan bello como estar a los pies de esa música salida del solitario de diamante? Es verdad: cargar el anillo es lo costoso, pero vale la pena llevarlo y ser aristócratas del silencio. Vale la pena todo, el sudor y el trabajo, el dolor y también el cariño, para quien es poeta y nos regala su poesía.
Gracias por la bella frase y por la poesía, Javier.
Fotografía: Andrés Romero. Colombia. Tks!
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sábado 29 de abril de 2006
"La cofradía de los melancólicos"
de Jens Peter Jacobsen
- ¿Pero por qué, preguntó Marie mirando para otro lado con indiferencia, por qué les llama los "melancólicos" ya que, en suma, no piensan más que en la alegría y en los goces de la vida, y no en lo que es duro y penoso?
- ¿Por qué? exclama él como impaciente y con una entonación desdeñosa. Porque toda alegría terrestre es breve y corruptible, falsa e imperfecta; porque la voluptuosidad abierta como una rosa, se deshoja como un árbol de otoño; porque cada soberbio placer de la vida, resplandeciente de belleza y en plena floración, en el instante mismo en el que uno va a tomarlo, está corroído por un cáncer de tal suerte a allí percibirá, cuando lo aproxima a sus labios, el espasmo de la descomposición [...] Y pregunta por qué los nombro los "melancólicos", cuando toda voluptuosidad una vez alcanzada cambia de figura y se transforma en desagrado, cuando cada transporte de entusiasmo no es más que el último suspiro angustiado de la alegría, cuando toda belleza es la belleza que miente; toda felicidad, una felicidad que se rompe."
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martes 25 de abril de 2006
El movimiento...siempre el movimiento (8 mayo)

Viene uno más aunque hayas decidido paralos, que no hubiera otro - o al menos, no contara en tu cronología personal-. Pero ahí está, viejo y radiante a la vez, demostrando que la voluntad en nada le afecta. Llega, muy despacio, a dejar otro número para sumar. Ya no eres la niña de cabello corto y mejillas redondas (tratando siempre de simularlas), que mira hacia arriba buscando los sueños. Ahora te espías delante y detrás del espejo, te preguntas, y cuando sueñas el recorrido es interno. Por fortuna, aunque pasen 40 años siempre habrá algo nuevo para ti, igual que para todos. No lo dejes ir. No deberías. Nadie debería.
La lección de este año ha sido más bien agria. Felizmente, cada ciclo trae en sus manos algo distinto.
¿En qué irá a parar todo esto cuando tengas otros 10 o 20 años? Sé que a diario te haces la misma pregunta.
Felicidades, Milena.
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sábado 18 de marzo de 2006
Homenaje al poeta. 16 de marzo 2006

Sobre Jaime Sabines, el unificador de intimidades.
Por Ana Carolina Corvera García
I
YO NO LO SÉ DE CIERTO, pero creo que el sonido que destruye ese equilibrio llamado silencio, es el amor. No lo sé de cierto, lo supongo tal como aprendí alguna tarde del maestro Sabines, de su poesía. Nada sabemos de cierto y sin embargo es posible dudar con cierta malicia de todas las cosas hasta el momento de suponer, apoyados únicamente en la experiencia, la contemplación.
Dice Sabines en una entrevista, a propósito de la poesía:
Un poeta es una gente ‘descarnada’, es decir, una persona que va por el mundo sin piel, con la carne viva. Por lo tanto, las cosas que suceden le afectan más que a otros. No tiene nada que lo cubra, que lo proteja, y entonces, como respuesta a la vida, se le da la poesía.
Cada cosa, cualquier espacio, desangra y duele al poeta. Nada le pasa desapercibido. Ser descarnado, estar sin piel, es recibir al mundo en las entrañas hasta sangrarlas. Escuchar el murmullo de todas las cosas mudas es la hermosa condena del individuo que se atreve a andar sin la piel, pues es entonces cuando nace la poesía. El descarnado sufre y goza más que los otros, especialmente la belleza, porque sabe que ella se marchita un segundo antes de abrazarla, no pude nunca pertenecernos del todo; vamos siempre un paso tras ella. El recuerdo se vuelve entonces el presente irremediable, lejano, muchas veces pavoroso. De esa persecución constante que el descarnado hace de lo fugitivo es de donde emerge la poesía.
Pero el recuerdo no es sinónimo de idea; no nos habla en Sabines de un romántico herido y abandonado que lucha por mantenerse así, lejos de una realidad inmediata. El anhelo de la belleza y del mundo natural, viene de imágenes reales; visiones y evocaciones de otro cuerpo, con el que podemos contemplar, mas nunca vivir en sus adentros. El otro, lo otro, siempre nos es un poco lejano, así digamos nos pertenezca. Cuando Sabines nos habla de ir sin piel por el mundo, imaginamos pues no un desprendimiento físico, sino uno metafórico en el que podríamos ver al mundo como hombres, ya no aquel primero en la añoranza colectiva, sino sólo como hombres en nuestro lugar dentro del orden cósmico. Estar descarnado es estar sin esa piel que nos aleja cada vez más de los otros y de nosotros mismos, esa que nos parcializa, nos divide en grupos. Nos rompe.
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II
En la tradición no sólo poética sino filosófica, distinguimos al alma y al cuerpo, dos entidades fundamentales opuestas entre ellas, que a su manera rompen la armonía de un silencio inicial, ese del que emergen todas las cosas, todas las posibilidades. Por un lado el cuerpo, ser y deber ser de los temperamentos poco volátiles y terrenos. Por el otro la ausencia, única realidad de los que Jacobsen o Rilke definen “melancólicos”. La mayor parte de la literatura universal nos demuestra por qué tal o cual estado – el corporal o el de la ausencia- es más o menos bello, aceptable, poético. Se puede amar con valía lo ausente y hacer de cada acto una poesía, como en Werther, o pude uno apegarse a lo terreno, es decir sólo a aquellas cosas que se pueden tocar, haciendo de esa satisfacción constante una poesía.
Si bien la literatura nos coloca de manera cuasi religiosa en alguna de las dos posturas, es cierto que así como alma y cuerpo nos dividen, nos imponen una dicotomía; por ende esa literatura sólo llega a una parte de nuestra intimidad, sólo cubre y alimenta una parte de nuestros silencios. Aun cuando la literatura busca desde los inicios conquistar nuestra intimidad, lo logra en proporción muy pocas veces. O piel o ausencia; o nostalgia o sensualidad. Sabines toca lo íntimo porque en su poesía no es un estado sin el otro. La nostalgia es amante de los muslos blancos; el vientre rojo y punzante es el consuelo de la desesperanza. La poesía de Sabines apaga la bifurcación: Existe un lugar para los amorosos, es decir aquellos buscadores de la costilla que nunca han tenido vacía y ríen de los que “saben todo” porque su amor les ha dado el irrefutable poder de la experiencia; y existe a su vez un instante para decir que “sólo los árboles esperan, tú no esperes, es el tiempo de vivir, el único”.
El deseo no es un sustituto de lo corpóreo, sino una invitación para entregarse a ello; el recuerdo, una incitación a repetirlo. En Sabines las entidades se unen, no hay oposición. Hay una entidad compuesta de alma y de cuerpo que llega pues por ambos lados, acariciando la intimidad - me atrevo a decir cualquier intimidad, sea cual sea su escritura individual-. En sólo 4 líneas de tremenda sencillez, Sabines alcanza nuestra memoria sensorial y nuestros deseos a un tiempo cuando dice:
Me dueles
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.
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III
El encuentro con la poesía de Sabines no puede ser un acto impune. A cada instante se pregunta uno si es que alguien no ha deseado alguna vez, juntar todas las palabras de amor pronunciadas en el mundo para darlas en ofrenda, o quemarlas y desparecerlas cuando no queda otro remedio; me pregunto si la tía que perdí no era como la tía Chofi; si es que alguna vez me vi en la acera de enfrente o en algún otro sitio y me he llamado con un nombre que no es el mío, sino con uno parecido al del joven y viejo Tarumba.
Me pregunto si una parte de mí nació de la saliva y la otra del silencio. Me pregunto también si cada cosa que existe la nombro sólo para recordarla. Y encuentro que ese punto de unión entre mi parte de silencio y la de saliva, sólo hay un destino posible: el lenguaje del amor: el de las palabras murmuradas, el de los besos callados, el que está atrapado en las frases cotidianas, que si son para quien se ama, en la más grande y pura concepción del amor a los otros, son siempre lenguajes laterales y subversivos que nos delatan.
Todos nacemos descarnados, pero nos cubrimos de piel con el paso de los años, buscando, quizá sin querer, la pertenencia. Así vamos, cubiertos incluso de nosotros mismos, hasta que en algún lugar y con mucha suerte, nos alcanza un poeta que trasgrede esa intimidad perdida, la unifica, nos la devuelve y así nos hace poco suyos.
Toda certeza proviene de la sensación y la experiencia. Toda palabra es arrancada de algún lugar del silencio. Yo no lo sé de cierto, pero creo que ese movimiento que rompe cualquier equilibrio aparente, es el amor. No lo sé de cierto, pero lo supongo.
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Los hermosos lugares de antaño...

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es mi ambición.
Es mi manera de estar solo.
Fernando Pessoa
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Conmoción (es)
Para Javier
¿Acaso podría algún otro hacer tan felices a los demás con tan pocas palabras? ¿Con todo ese silencio?
Sólo un poeta.
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Fue la ausencia
Aunque el rumor de la vida gastara en su viaje las sales de mi cuerpo, un olor ausente, casi etéreo, embriagaría mi destino. Soy lo que no buscaste; mi palabra es silencio, y los silencios no existen.
II
Siempre estuve callada.
El silencio fue el himno que inmaculó mis deseos, cada uno fue mientras dormía; así, clandestinos, no murieron jamás. Mi corazón se alimentó del sueño, y en ese beso que dejé en las olas, flores oscilantes y destinadas a la muerte, ofrecí mi aliento al dolor de las cosas que perdí sin conocer, al delito sombrío de amar las ausencias.
III
Fue la ausencia dulzura para mis ficciones, para todas las cosas que fuera de mí no viven; aseguré la eternidad de mi silencio. Tu ausencia se parecía a la muerte pero no era ella, sino su irremediable pretexto.
IV
Aquel día me perfumó tu aliento, un suspiro mordaz y suplicante, equilibrio perfecto entre el viejo Gargantúa y los pétalos de una flor.
Entre algas moribundas recordé tu sombra y deseé que en ti existiera lo que el cielo es al mar. Soñé que mi alma era la eterna espera; mi silueta un polvo al que amabas, siempre. Soñé que mi sombra te evocaba un olor tan dulce como los vapores de sal y saldrías a buscarme. Imaginé que un día regresarías por mí.
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Sobre la literatura
Cualquiera es potencialmente capaz de decir algo importante (es decir con esa carga mayúscula caracterizada por la universalidad) al menos una vez. En una conversación cualquiera, o en una representación improvisada donde la palabra se evapora, lo dicho puede balancearse entre una novedad pasajera o una cuestión innegable, trascendente. En la literatura, el reto es decir lo que se quiera, sea lo que sea, de modo tal que cobre suma importancia, ese carácter universal que hace a la inmortalidad. El reto es decir y sustentarlo en el papel, y que ello permanezca y trascienda mientras la evolución de las vidas humanas lo permita.
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